La historia nos entrega una edificación mudéjar del siglo XV cuya lectura está aún por realizar, y aún hoy, tras la intervención, muestra algunas dificultades en su interpretación. Ha sido una historia muy viva, en la que se amplía, se excava, se oculta, se transforma y se deforma. Donde la situación espacial es casi irreconocible.
Los forjados recientes acuerdan con los alzados, pero hacen desaparecer la base de las columnas. Fincas distintas se unifican provocando una confusión laberíntica que contribuye a una división de espacios únicos en cuartos y medios.
El programa solicitado tampoco ayuda a las exigencias y condiciones que deben reunir las viviendas.
Por tanto, establecer las bases del trabajo que respeten los momentos diferentes del edificio e incorporar un programa complejo de manera laxa son los objetivos de la intervención.
En primer lugar se adjudica a cada finca la vivienda correspondiente para redescubrir la situación espacial original, situando la escalera en un tramo cuya vuelta se realizará encima de la vivienda aprovechando la gran altura de la planta primera.
En segundo lugar se respeta la situación de los huecos de fachada, aunque los forjados se trasladen hasta la base de las columnas, reconsiderando la interpretación del hueco, de manera que se minimiza la transformación de los público.
En tercer lugar, se incorpora una distribución que pretende ser ligera para reconocer las unidades espaciales.
El proyecto aceptado debió modificarse para recoger todos los elementos que incorporan interés histórico y flexibilidad espacial a un edificio en el que, como un libro, se ha pretendido pasar una página más, dejándolo abierto a las circunstancias que se tránsito al futuro proporcione.