El edificio se sitúa en el borde oeste del casco histórico de la ciudad de Cádiz, limitando el recinto urbano hacia el antiguo Campo de las Balas y el Baluarte de Santa Catalina. Se implanta en la parcela con una clara vocación de apertura al mar al que se enfrenta, abriendo un espacio libre en su fachada principal, en un gesto de reverencia hacia el vecino edificio de los Olivillos que resalta el compromiso urbano del proyecto.

El acceso principal al edificio se realiza desde este espacio libre, patio abierto marcado por la presencia del mástil, hacia un porche que distribuye los accesos a la escuela y a la residencia. A partir de este punto, el recorrido por el edificio lleva al descubrimiento de otros dos espacios libres; un patio interior alrededor del cual se organizan las aulas de la escuela, y otro patio, originariamente abierto a la calle Matías, sobre la nave de talleres, y hacia el cual miran los comedores y dos de las alas de dormitorios de la residencia.

El compromiso urbano del proyecto se reconoce además en el hecho de partir de un edificio ya existente, una antigua escuela de la época de la República. Esta escuela ocupaba justo la esquina curva de la calle Matías con la avenida del Duque de Nájera, con un chaflán que resolvía el acceso y dos alas simétricas, siendo el ala este de mayor longitud que el ala oeste. Los arquitectos intentaron conservar lo máximo posible del edificio heredado pero sin renunciar a dotar al nuevo centro de la necesaria doble iluminación y ventilación. Por ello tuvieron que reorganizar la distribución original de aulas y pasillos, invirtiendo su disposición, de manera que los pasillos quedaron vinculados al exterior, con vistas hacia la playa de la Caleta, y las nuevas aulas se volcaron hacia el patio.

Los autores se marcaron como objetivo conseguir una composición final homogénea, partiendo de estos antecedentes y de un programa de necesidades funcionales completamente heterogéneo, lo que llevó al establecimiento de una altura constante de cuatro plantas. Emplearon para definir estos volúmenes un lenguaje racionalista que recurre al predominio del hueco horizontal para potenciar la imagen náutica del edificio de la escuela, y que cambia al hueco vertical alargado las dos fachadas de la zona de residencia que se abren hacia el patio de acceso.

Las referencias al contexto se apoyan además en gestos expresionistas que hablan de la premisa irrenunciable de la continuidad de la fachada, herederos del edificio de los Olivillos: la generosa curva que resuelve la transición desde el patio a la fachada de Duque de Nájera, o la rotunda proa curva que configura la esquina sur. Reinterpretando desde el lenguaje náutico con ironía la tradición gaditana de las torres vigías, un ligero puente de mando de cubierta que flota sobre el edificio.

Dirección

Nuestra dirección:

C/ Duque de Nájera, nº 10. Cádiz

GPS:

36.53262487884295, -6.306088666070764

Cómo ir
Autor/es

Luis Larga Gutiérrez y José López Zenón

Fecha de ejecución

1963

Fuente

RAAC

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Sostenibilidad
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